Las competiciones nos suben las revoluciones, el deporte nos emociona y llenan nuestro tiempo de ocio. Actualmente, aparte de los deportes que se practican tradicionalmente y los de más alcance mediático, como el fútbol, baloncesto, tenis o béisbol, han surgido nuevas prácticas que, aunque no requieran llevar unas zapatillas deportivas y sudar en una pista, abarrotan estadios alrededor del mundo.

Al margen de las competiciones oficiales, en las que los jugadores son de carne y hueso, han nacido torneos virtuales que han ganado popularidad debido a la expansión de Internet.  Cualquier deporte que conozcamos tiene su alter ego virtual en el que se gana y se pierde. Cada vez más, este tipo de prácticas abarcan un segmento más amplio de público, han pasado de desarrollarse en casa o en pequeños centros sociales a tener lugar en grandes espacios, como pueden ser un estadio. Del mismo modo que cuando eras niño te apuntabas al equipo de fútbol o balonmano de tu ciudad, actualmente han brotado espacios especializados en prácticas tecnológicas, virtuales y no virtuales.

 Existen los eSports, que ya cuentan con algunos años de vida pero es ahora cuando están teniendo su mayor auge debido a las las nuevas plataformas y tecnologías. Lo que antes era un juego en el que solo participaba el protagonista se ha convertido en un acontecimiento que mantiene a millones de fans conectados a la red o hace que estos acudan a espacios para presenciar los encuentros. Por ejemplo, la final del Mundial de League of Legends en 2017 alcanzó los 75 millones de espectadores, más que la final de la NBA del mismo año.

Actualmente, más de 300 millones de espectadores siguen de forma habitual los eSports, dato que indica claramente su gran éxito mundial. Por esto, y por la capacidad de concentración y de entrenamiento que requiere, el COI ha decidido declarar los eSports deporte olímpico y tendrá su primera aparición en los juegos de París 2028. Hecho que ha provocado una gran controversia en el mundo del deporte, como lo fue la introducción del ajedrez o del póker, en los que, al igual que los eSports, el factor mental es lo que marca la diferencia. Algo que relaciona estos dos últimos mediante la tecnología son los juegos en línea, como el casino online en William Hill, donde la destreza mental también es la clave y en donde los usuarios pueden ponerlas en prácticas con las diferentes modalidades gratuitas de juego que ofrecen estas empresas como banco de pruebas antes de acudir a eventos de mayor magnitud.

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También encontramos competiciones como la First Lego League, que tiene como objetivo despertar el interés por la ciencia y la tecnología entre los más jóvenes. En ella se apuesta por el aprendizaje colaborativo y cooperativo, donde el desafío es a través de una solución innovadora en un equipo con integrantes de diferentes edades. Este torneo se considera el mayor grupo de investigación del mundo, ya que está presente en casi 80 países de todo el mundo y cuenta con 290.000 participantes. En España, First Lego League ha ido implantándose en centros y entornos educativos desde 2006, preparando a los jóvenes del país para participar en las competiciones internacionales. 

Las fronteras de lo que hasta ahora entendíamos como deporte se van disolviendo y propiciando nuevos escenarios, nuevas estrategias y nuevos ganadores.