El Servicio de Ecología urbana del Ayuntamiento de Pamplona, así como los especialistas del Parque de Desinfección municipal, en colaboración con el Guarderío Forestal de Gobierno de Navarra, han revisado el entorno del Lago de Mendillorri, tras recibir algunas llamadas del vecindario ante lo que identificaban como ratas. Ambos servicios confirman la existencia en ese entorno unos roedores, ’Ratas de agua’ (Arvicola sapidus), un mamífero que es, en realidad, un topillo que vive en las orillas de los cursos de agua, ríos con agua limpia y vegetación abundante, en zonas encharcadas o prados húmedos. Su presencia según los técnicos es un indicador ambiental de la calidad del hábitat.

Estos animales tienen un tamaño medio, pelaje castaño en el dorso y más grisáceo en la zona del vientre, con un hocico redondeado con abundantes bigotes en torno a la boca, ojos bien visibles y orejas aparentes. De hecho, es cuando el agua del entorno está contaminada cuando desaparece la ‘rata de agua’ y es sustituida por la rata gris o parda que se pueden encontrar en las alcantarillas de las ciudades. Esta última sí tiene diseñado un plan de control en la ciudad.

El topillo detectado en Mendillorri es una especie catalogada como vulnerable en la lista roja de la UICN, es decir, como una especie con alta probabilidad de acabar en peligro de extinción. La lista roja de Especies Amenazadas de la UICN es el inventario más completo del estado de conservación de especies animales y plantas a nivel mundial.

Una especie en regresión
La Arvicola sapidus construye sus galerías en tierra blanda y su dieta es vegetariana: consume tallos, raíces de plantas acuáticas, cortezas de árboles, sembrados; además de como alimento, la vegetación de orilla le ofrece refugio. De hecho, el Parque de Desinfección pudo comprobar la existencia de madrigueras en torno al Lago y la presencia de estos animales es fácilmente detectable ya que asoman la cabeza desde la madriguera, se zambullen en el agua, bucean, comen hierbas.

Las referencias conocidas sobre el estado de esta especie indican una fuerte regresión superior al 30% debida a la reducción o pérdida de la calidad de hábitat (canalizaciones, dragados, quemas de vegetación donde se asientan las lagunas, rotulación de junqueras, sobrepastoreo, cementación de los canales de riego), al efecto de taxones introducidos (el visón americano es uno de sus depredadores principales) y periodos de sequía que la hacen especialmente sensible al cambio climático (Atlas y Libro Rojo de los Mamíferos Terrestres de España).

Un indicativo de calidad y sostenibilidad
En 2016 el Ayuntamiento de Pamplona, dentro de un proceso de regeneración de los lagos artificiales de la ciudad, apostó por la limpieza y mejora ambiental del entorno del Lago de Mendillorri. En aquel momento el estanque se vació (13.000 m3 de agua) y se realizó la retirada de especies piscícolas invasoras mediante ‘pesca eléctrica’. Además, se redujo la profundidad de uno de sus laterales para facilitar la biodiversidad del lago y la restauración de la vegetación autóctona de una de sus zonas más degradadas. También se sacó una importante cantidad de basura. Sin embargo, un año después, la vegetación autóctona de la zona estaba deteriorada por el pisoteo incontrolado, la retirada de las plantas repobladas y distintos actos vandálicos. Además, en el lago se pueden ver de nuevo especies exóticas invasoras como el galápago de Florida, o la trucha arcoíris, introducidas ilegalmente. Las especies exóticas invasoras son la principal causa de pérdida de diversidad en el mundo y por lo tanto una amenaza para la fauna vulnerable.

El Lago de Mendillorri es un estanque artificial rodeado por una zona verde pública que fue construido hace algo más de dos décadas. La intervención de 2016 pretendía sanear el ecosistema de ese entono, algo que de hecho demuestra la presencia de ‘Ratas de agua’, pese a presentar algún retroceso en este tiempo en el estado de conservación del lago.
El pasado año se inició un proyecto de educación ambiental con visitas de alumnado de los centros escolares del barrio e implicación del colectivo Bideberri, así como se planificó la señalización de especies de flora y fauna del entorno. El objetivo es implicar a la ciudadanía como sujeto activo en el mantenimiento, el seguimiento y el compromiso en la recuperación y conservación de las condiciones ambientales del Lago Mendillorri